Cayetano

Cayetano

Mi único objetivo es que disfrutes y sacarte la sonrisa que te mereces, tanto con mis artículos, como con mis relatos eróticos y una copa de vino.

Mi primera vez en un club de intercambio – Parte 1

Todo el mundo ha fantaseado con ir en alguna ocasión a un club de intercambio, no necesariamente para acostarte con una persona diferente a tu pareja, si no para conocer ese mundo. Para salir de la rutina y disfrutar sin ser juzgados, haciendo y viendo a otras personas alcanzar el séptimo cielo, el orgasmo.

Una buena amiga me convenció para acudir por primera vez a un club de intercambio en Madrid, y la verdad que como no podía ser de otra forma, estaba nervioso. Esa inolvidable velada comenzó con una rica cena en buena compañía. Miradas y sonrisas cómplices, brindis con copas de vino blanco, que hacían presagiar que la noche iba a ser una de las mejores de mi vida.

Aún recuerdo cuando me dijo que pidiera un taxi, y lo nervioso que estaba cuando nos montamos en él. Mi acompañante pareció percatarse, y con el objetivo de ayudarme apoyo sus suaves manos en mi regazo. Volvieron las miradas cómplices, las sonrisas picantes, que cesaron cuando comenzamos a besarnos en la parte de atrás de aquel taxi madrileño.

Solo fue un preludio de lo que sucedería a continuación, pero sus labios, su pasión, me ayudaron a relajarme, me ayudaron a seguir disfrutando de aquella velada que había comenzado un par de horas antes, aunque aún quedaba lo mejor.

Nos bajamos del taxi y entramos en el club.

En la entrada nos dieron una toalla y una chanclas, y aunque de primeras parecía un club más, detrás de unas grandes cortinas se hallaba lo que todo el mundo sueña con ver alguna vez. Pude observar como unas setentas personas, si no eran más, disfrutaban de los placeres carnales, disfrutaban viendo, disfrutaban siendo visto, disfrutaban.

Bajamos al piso de abajo, al vestuario, donde tuvimos que desnudarnos. Había miradas cómplices y nerviosas con el resto de las personas del vestuario. Ver como personas desconocidas se van quitando los abrigos, las camisetas, los tangas. Mirarlos a la cara, y a la vez emitir una sonrisa, eso no tiene precio.

Volvimos a subir al piso de arriba, mi amiga delante, cogidos de la mano, aun soy capaz de sentirla, esa mano que después tocarían cada parte de mi cuerpo, que se deslizaría sin parar.

Caminamos un poco por todo el club, entre bambalinas, observando, disfrutando y entrando en calor, hasta que ninguno de los dos pudo contenerse.

Le giré.

Le besé.

La fantasía, el deseo, se hacía realidad.

Estábamos en una esquina, empiezo a besarla suavemente por el cuello, le susurro al oído, todo lo que le voy a hacer, y veo como se le eriza la piel, como suelta un leve suspiro. De su boca empiezo a bajar, recorro con mi lengua su cuello y llego a sus increíbles pechos. Aun recuerdo sus pezones, erectos, y mi lengua jugando con ellos. Suavemente, hasta que me obligado a morderlos, a comerlos.

Seguí bajando, hasta que me puse de rodillas. Le mire a los ojos, ella me miro, y volví a sacar mi lengua, la punta de mi lengua. Suavemente empecé a rozar su clítoris, su fruta prohibida.

La punta de mi lengua dio paso a mi lengua completa, lamiendo, de arriba abajo todo su coño, suave, delicado, no había prisa. Mis manos mientras tanto le acarician las piernas, su culo, y notan como su cuerpo empieza temblar.

Las miradas se vuelven a cruzar. Me mira desde arriba, la observo desde abajo, y decidida pone una mano en mi cabeza, y me obliga a seguir, no quiere que pase, y eso hago. Pero en esta ocasión ya no es tan delicado, en esta ocasión tengo hambre, ahora me lo como como si no hubiera un mañana, lo único en lo que pienso es que se corra, que le fallen las piernas, que no pueda más.

El morbo de estar sometido, de ser dominado, ver como tiembla, como me obliga a que siga comiendo, hacía que mi polla estuviera firme, sabiendo que cada vez faltaba menos para verme recompensado.

Y lo fui.

Después de que llegará al orgasmo me levantó, y muy suave me susurro al oído.

“Es hora de devolverte el favor”

Me empotró con su suave mano en la pared, y empezó a bajar, poco a poco, hasta que por fin las posturas se habían cambiado. Ahora era yo el que estaba de pie, dominando, y era ella la que estaba arrodillada, con hambre.

Mi cuerpo se acordaba de la suavidad de sus manos, y cuando me empezaron a tocar, sabían lo que iba a suceder. Su mirada, nunca la olvidaré, lo decían todo. Eran fuego.

Empieza a darme besos a lo largo de mi polla. Empieza a lamerla, la levanta y me lame los huevos, de una manera indescriptible. Yo miraba al frente, y veía como los demás nos miraban, como disfrutaban con nuestra actuación, que solo acababa de empezar.

Mi compañera, mi amiga, decidió meterse, muy poco a poco, mi polla en su boca. Muy poco a poco. Recuerdo como estaba mi cuerpo, aún recuerdo como levante la mirada al cielo, porque sentía que no estaba lejos de acercarlo.

Ese poco a poco iba aumentando, hasta que decidió tragársela entera. Sentir su lengua, su boca, la humedad, sentir el placer. Pero ella sabe jugar, sabe lo que me gusta.

Es hora de dejar la polla y volver a los huevos.

Mientras yo observo como me masturba con su delicada mano, ella me mira, desafiante, me la quiere devolver, y no tengo dudas de que lo hará.

Detrás suyo veo como una mujer está chupando dos pollas a la vez, ver como se las metía en la boca, ver como salivaba, ver como disfrutaba, me ponía cada vez más caliente.

Oigo gemidos.

Miro a mi alrededor, veo que todo el mundo está disfrutando, los gemidos se intercalan con los ruidos de cuerpos chocando.

Salgo de mi mundo cuando mi amiga se mete otra vez mi polla en su boca, en esta ocasión quiere terminar, y con su dedo índice, recién chupado, bien mojado decide empezar a jugar con mi ano. Sabe que me gusta, que me encanta, y quiere que me corra en su boca, tiene sed.

Cada vez chupa más delicado, sabiendo que el fin está cerca. Su mano izquierda le ayuda a masturbarme, mientras su mano derecho sigue jugando con mi ano.

Suavemente me mete el dedo índice, y lo noto.

Noto como me falta poco para correrme, las ganas se apoderan de mí, y le cojo la cabeza.

Quiero que me la vuelva a chupar hasta el fondo, quiero sentirla.

Le aviso.

Acelera el ritmo.

Me voy a correr.

Se la mete hasta el fondo, y espera. Solo tiene que esperar.

Gimo.

Me corro.

La levanto y le beso, esto solo era el comienzo.

Cayetano

0/5 (0 Reviews)

Más artículos

sexo oral en mujeres

¿Cómo practicar sexo oral en mujeres ?

El sexo es una práctica natural cuyo éxito está directamente relacionado con el disfrute de todos los participantes del encuentro. Lógicamente, la

zonas erógenas de las mujeres

Las zonas erógenas de las mujeres

Las zonas erógenas de las mujeres Para una mujer, encontrar el máximo placer durante el acto sexual va mucho más allá del

Cómo iniciarse en el mundo swinger

¿Cómo iniciarse en el mundo swinger?

¿Cómo iniciarse en el mundo swinger? Más allá de cualquier creencia popular, la mejor edad para iniciarse en el ambiente swinger es

Relatos eróticos

Deja un comentario

Call Now Button